La importancia de la uniformidad en el riego

Si algo hemos recalcado y valorado durante las sesiones de formación de Ferdoñana, es a prestarle mucha atención a la uniformidad de aplicación del sistema de riego.

Debe ser el punto de partida y la base de todo nuestro cultivo. El objetivo es evitar que la producción se desvíe mucho de lo esperado. Para ello:

  • Hay que conseguir una óptima uniformidad de riego.
  • Acompañarlo de una correcta eficiencia de aplicación (asegurándonos que el agua aplicada permanece en el ámbito de interacción de las raíces).
  • Realizar un mantenimiento adecuado a nuestro sistema de riego.
  • Llevar a cabo una nutrición equilibrada y razonada.

De esta forma, un sistema de riego que tenga en cuenta las anteriores consideraciones garantizaría que se riega de forma eficiente, y todos estos aspectos se tratan dentro del proyecto Ferdoñana.

¿Funciona correctamente mi Riego Localizado?

En una estructura de riego localizado es importante tener en cuenta algunos aspectos. En primer lugar, si el agua de riego, los fertilizantes y otros productos fitosanitarios se están aplicando de manera uniforme.

Una baja uniformidad de aplicación se traduce en unas ocasiones en excesos de agua. En otras, se produce un déficit hídrico, además de provocar un mal reparto de abono y fitosanitarios. Todo ello supondrá una alteración del desarrollo del cultivo y por tanto de la producción.

El indicador que recoge este aspecto de nuestro sistema se conoce como coeficiente de uniformidad (CU). Señala cómo de uniforme se ha distribuido en el suelo el agua aplicada con el riego. Si esa uniformidad es baja, existirá mayor riesgo de déficit de agua en algunas zonas. Además, también habrá una filtración profunda en otras áreas.

Un aspecto fundamental para tener en cuenta a la hora de evaluar la uniformidad del riego es conocer la presión a la que trabaja nuestro sistema. No solo hay que controlar o conocer la presión en el cabezal de riego, sino también en los hidrantes y electro-válvulas que reparten el agua por la parcela evaluada. Como ya sabemos, las cintas de riego con las que solemos regar la fresa y la frambuesa son de flujo turbulento (no autocompensantes). Esto quiere decir que el caudal aportado varía con la presión a la que regamos.

Para poder conocer el CU de nuestro sistema de riego se debe realizar una “Prueba de Uniformidad”. Hay disponibles en Internet diferentes manuales para poder hacer la evaluación.

Más información

Durante los talleres de campo del Proyecto Ferdoñana os enseñamos cómo realizar estas pruebas. Además, las ponemos en práctica en las fincas visitadas. Si quieres más información, contacta con nosotros.

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